Si le gusto… ¿por qué no me llama?

Si hay un momento emocionante y dulce en la vida, ese es sin duda, el momento en el que nos sentimos correspondidas en el amor.

Pero, ¿qué ocurre cuando la historia toma otro camino? ¿Qué ocurre con esos hombres a los que pareces gustarle, que te dan esperanzas, señales, que te dejan con la miel en los labios, pero que nunca terminan por definirse? Este tipo de hombre nos desespera y nos confunde. Desearíamos ser capaces de leerles el pensamiento, ver qué es lo que pasa por sus mentes, porque somos incapaces de entenderles. Son hombres tóxicos para nuestro corazón, porque de una forma u otra, siempre acaban haciéndonos daño.

Y es que el que espera, desespera. Cuando nos sentimos atraídas por alguien, y las cosas no se dan como nos gustaría, inevitablemente, nos desilusionamos. Nos sentimos poco valoradas, llegando incluso a creer que algo en nosotras está fallando, y que si nos esforzamos un poco, las cosas cambiarán.

Y es ahí donde comienza la interminable batalla de preguntas sin respuesta, de noches sin dormir, imaginando encuentros, llamadas, mensajes… que lejos de acercarnos al objetivo, nos acaban dejando aún más confusas y más tristes.

Poco a poco y sin darnos cuenta, nos vamos apegando a esa llamada esporádica, esa sonrisa cuando pasamos a su lado, ese piropo, ese mensaje de cuando en cuando, y queriendo creer que detrás de cada una de estas acciones hay un mensaje del destino, nos colocamos una venda en los ojos, y nos empeñamos en creer que él es el hombre adecuado. Señales que alimentan nuestro corazón, que nos dan esperanza, que nos hacen perseguir una falsa ilusión, y  que nos hacen muy infelices.

Y te preguntas una y mil veces: ¿Cómo hacer para que las cosas cambien? Y, la respuesta es bien sencilla. No podemos, ni debemos hacer nada. ¿Por qué forzar las situaciones? ¿Por qué desgastarnos tanto en gustar a alguien? Hay que quitarle drama al asunto. Todas queremos gustar, y si es a ese hombre en concreto, muchísimo mejor; pero si un hombre no nos elige, o no está igual de motivado que nosotras, hay que dejarle marchar.
Me gustaría que le dieras la vuelta a tus preguntas y te cuestionaras lo siguiente: ¿Debería estar interesada en un hombre que no muestra interés en mí? ¿Debería amar a un hombre que me confunde, que me decepciona? ¿Cómo sería mi vida con él? ¿Te gustaría estar con alguien que no está a tu lado cuando le necesitas? ¿Verdad que no?

Vista así, la situación es bien distinta. Tú deseas compartir tu vida con un hombre que te valore, en el que confíes, que te apoye, que se sienta afortunado de estar contigo, ilusionado… y que te lo sepa demostrar. Entonces, ¿por qué sufrimos tanto por alguien que no nos da lo que queremos? Porque hemos perdido la perspectiva. Una mujer tiene que valorarse, y darse su lugar.

Empeñarnos en gustar a alguien supone alejarse de la oportunidad de encontrar a otro hombre mejor y más conveniente para nosotras. Libérate, respira, vive y SUELTALO, porque no lo necesitas.

Que estos hombres no nos confundan. Son como un tremendo huracán. Entran en nuestras vidas arrasando con todo, dejándonos el corazón desolado. Tengamos paciencia, y esperemos que el Universo, que es más sabio, nos traiga una suave y agradable brisa fresca, que es justo lo que andábamos buscando.

*Imagen cortesía de David Castillo Dominici / FreeDigitalPhotos.net

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